Más allá de extracción y producción de materia prima, la pesca es elemento de interacción con el ambiente, estructurador social y generador de culturas. Así debemos verla; así debemos promoverla, para que sea un auténtico agente de progreso para la gente de las costas y para sus cadenas de valor, en un marco ambiental sostenible en el largo plazo. Pepe (Juan José) Cárdenas.
viernes, 1 de septiembre de 2023
lunes, 3 de julio de 2023
Es el Producto Interno, ¡bruto!
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| Imagen: Utopía Digital |
Este título es casi
una paráfrasis de aquel eslogan de la campaña electoral de Clinton que
pretendía llamar la atención sobre la prioridad que debía atender el ganador
de las siguientes elecciones presidenciales de aquel momento en los EE.UU.: «Es la economía, estúpido».
Y es que por estos
días de ambiente preelectoral en nuestro país (más allá de que, ojalá,
finalmente logremos «el lujo» de poder tener elecciones libres, supervisadas y
con resultados creíbles), las ofertas políticas de los precandidatos están
repletas de propuestas y proyectos para recuperar el crecimiento del Producto
Interno Bruto y alcanzar cifras de 6-8 % anual, tal como lo era en tiempos no
demasiado remotos.
Todavía, a pesar de
que ya rebasamos el punto de no retorno climático y estamos sufriendo sus ya
desastrosas pero apenas preliminares expresiones, los actores políticos siguen
ofreciendo puntos de PIB como argumento de campaña y como promesas de gobierno,
sin reparar en que este indicador de «progreso» es de carácter exponencial,
mientras que los recursos que extraemos de los ecosistemas -más o menos intervenidos,
ese no es aquí el punto-, traducidos en valor monetario para respetar la
definición del PIB, jamás podrían acompañar un crecimiento de esa naturaleza
sin que en algún momento sobrevenga la desilusión, la frustración social, y,
ojalá no, la catástrofe.
Pongo a continuación
un ejemplo que puede ilustrar el problema: hace unos meses las autoridades
pesqueras declararon haber logrado cerca de 20 % de incremento en las capturas con respecto al año anterior, y que en esa línea trabajarían para alcanzar porcentajes
similares en los años a venir.
La figura anterior es puramente teórica, pero muestra el resultado del cumplimiento de la premisa de crecimiento ofrecida por los funcionarios, en el caso de que fuera posible mantener un crecimiento de 20 % anual en la pesquería de sardina. El segmento en rojo de la curva corresponde a las capturas reales, o, en todo caso, reportadas a la FAO. Luego, el azul representa como serían esas capturas en caso de que la naturaleza fuera capaz de acompañar nuestros desafueros: en apenas dos años, en 2025, estaríamos pescando una cantidad similar al máximo histórico de 2004 (un poco más de 200 mil toneladas), y en 2032 capturaríamos el equivalente a la totalidad de la biomasa sardinera, según las estimaciones científicas que hiciéramos en los años 90... Así de absurdo puede ser el aferrarnos a indicadores meramente economicistas.
Cuantificado en cualquier unidad -toneladas, dólares, barriles, megawatts, yenes, rublos o Bitcoins-, tal como lo afirma mi autor de cabecera1, mientras nuestra actividad se mida en términos de crecimiento del PIB, nuestro recorrido hacia la debacle no va a detenerse y nada podremos hacer para evitarla.
El Producto Interno
Bruto (esa vez sin la coma) no debe ser el objetivo de la sociedad. Así lo afirma categórico Jean-Marc
Jancovici2, otro especialista que es referencia planetaria para
estos temas asociados al cambio climático. Hay mil otros indicadores de
bienestar, que no necesariamente de crecimiento, que podrían y deberían
orientar de manera realista y objetiva el diseño de nuestras políticas en aras
de la prosperidad… aquellos, por ejemplo, que miden nuestro desempeño como
sociedad en aspectos básicos del desarrollo: la nutrición, la salud, la educación;
aspectos estos en los que nuestras curvas, hoy, son todas descendentes…
1 Cataclysme ou Transition. L’Écologie au pied du mur. François Gerlotto. IFCCE. Collection Cité. 2019.
2 https://www.youtube.com/watch?v=FUEFlEOFc5M&t=7s&pp=ygUTamVhbiBtYXJjIGphbmNvdmljaQ%3D%3D
jueves, 22 de junio de 2023
¿Todos los náufragos son iguales?
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| Imagen: hypertextual.com |
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| Imagen: Voz de América |
En principio, sí: se trata de personas. Pero, decir que
todos los náufragos son iguales es como decir que todos los naufragios también
lo son.
Creo que ni siquiera vale como un
tema para polemizar, pues, una vida humana es absolutamente igual a otra vida
humana; la de un magnate gringo que huye de su rutina, o la de un africano
pobre que huye de su miseria. Lo que sí pueden ser muy diferentes son las
maneras como esas vidas humanas llegan a su fin… las circunstancias que hacen
que se terminen sus existencias.
Para muestra, el terrible botón
de los, hasta ahora, 82 náufragos paquistaníes y sirios en aguas griegas y de
los 5 del submarino Titán.
Estos trágicos hechos han
desatado una tormenta no meteorológica, sino mediática en la que se contraponen
los vientos de los que claman que los millonarios a bordo del submarino sabían
en lo que se metían (literal y figuradamente), y que, por tanto, los ingentes
esfuerzos de búsqueda y salvamento para rescatarlos han debido ser dirigidos,
más bien, a los desafortunados viajeros del Mediterráneo. Unos califican al
naufragio del Titán como el resultado de una aventura caprichosa fallida y
otros juzgan el desastre del pesquero del mar Jónico como el naufragio de la vergüenza.
Quizás todos tengan razón. Quizás
las sensibilidades se exacerban por el desigual despliegue de medios y labores
de rescate en cada caso, pero, aquí en nuestro patio, pocos se acuerdan, y menos
son objeto de menciones en las RRSS, los muchos marinos y pescadores que han
naufragado en los mares venezolanos y las decenas de vidas perdidas en nuestras
aguas. Hoy, 22 de junio, nada se sabe aun de tres pescadores de la costa
central del país, que, muy probablemente forzados por las circunstancias harto
conocidas, fueron a hacer transbordo de su captura en mar afuera; demasiado
afuera para un pequeño bote no apto para navegación de altura, propulsado por
un motor con un combustible de quién sabe qué calidad, trasegado de quién sabe
qué manera. Sé bien que el origen que aquí señalo de este particular caso de los
pescadores de Choroní puede ser especulativo; pero también sé que no es ninguna
locura quimérica pensar que algo así ha podido ser y ha sido la causa de no
pocos naufragios muy cerca de nuestras costas. Está claro, y así lo ha dicho el INEA (Instituto NAcional de los Espacios Acuáticos; Venezuela) repetidas veces, muchos de estos desastres han podido evitarse y son evitables.
Al final, lo que quiero tratar de
decir es que, en numerosas ocasiones, el motivo de los naufragios no debe buscarse a
bordo o en el sitio del suceso. Con demasiada frecuencia, la causa de estos
siniestros está tierra adentro… en Islamabad, en Damasco, en Puerto Príncipe,
en Alepo, en La Habana… en Caracas…
jueves, 18 de mayo de 2023
Ahora también lo dice Bard
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| Logo Bard. Google |
Bard se define así mismo como un «colaborador creativo y útil», pero nos previene de que «tiene limitaciones y no siempre estará en lo correcto»... en este caso es verdad: ¡la situación real pudiera ser mucho peor! En todo caso, entre Chatvez y Bard, ¡definitivamente me quedo con este último bot!
He aquí su respuesta:
Venezuela tiene una larga y rica historia pesquera. El litoral del país alberga una gran variedad de vida marina, como atún, sardinas, camarones y langostas. En los últimos años, la industria pesquera venezolana se ha enfrentado a una serie de retos, como la sobrepesca, la contaminación y el cambio climático.
Sobrepesca: La sobrepesca es uno de los principales problemas de las aguas venezolanas. En los últimos años, las capturas de atún han disminuido un 50% y las de sardinas un 30%. La sobrepesca se debe a varios factores, entre ellos el uso de artes de pesca ilegales, la falta de aplicación de la normativa pesquera y la elevada demanda de pescado en el mercado internacional.
Contaminación:La contaminación es otro de los principales problemas a los que se enfrenta la industria pesquera venezolana. Los ríos y océanos del país están contaminados por residuos industriales, escorrentías agrícolas y aguas residuales. Esta contaminación está matando a los peces y otras formas de vida marina, y está dificultando que los pescadores encuentren agua limpia para pescar.
El cambio climático: El cambio climático también está teniendo un impacto negativo en la industria pesquera venezolana. El aumento de la temperatura del mar está provocando el blanqueamiento y la muerte de los arrecifes de coral, que son una importante fuente de alimento para los peces. El cambio climático también está provocando fenómenos meteorológicos más extremos, como huracanes e inundaciones, que están destruyendo barcos pesqueros e infraestructuras.
Estos son algunos datos adicionales sobre la industria pesquera venezolana:
En 2019, la captura total de pescado en Venezuela fue de 275.000 toneladas. De esta cifra, el 8% provino de aguas continentales y el resto de aguas marinas. Las principales especies comerciales capturadas en Venezuela son el atún, la sardina y el camarón.
En 2019, el venezolano medio consumió 9,4 kilogramos de pescado al año.
La industria pesquera emplea a unas 120.000 personas en Venezuela.
El valor de la industria pesquera venezolana se estima en mil millones de dólares al año.
Conclusión:La industria pesquera venezolana se enfrenta a una serie de retos, pero también tiene una serie de puntos fuertes. El país tiene una larga costa y un entorno marino diverso. El pueblo venezolano tiene una larga historia de pesca y una fuerte conexión cultural con el mar. Con la inversión y el apoyo adecuados, la industria pesquera venezolana puede superar los retos a los que se enfrenta y convertirse en un sector sostenible y próspero de la economía.
Recomendaciones:
Aumentar la financiación de la investigación y el desarrollo para encontrar nuevas formas de pesca sostenible.
Combatir la pesca ilegal.
Trabajar con la comunidad internacional para reducir la demanda de pescado en el mercado mundial.
Tomando estas medidas, el gobierno venezolano puede ayudar a la industria pesquera a ser más sostenible y próspera.
jueves, 20 de abril de 2023
«El populismo es el fracaso de la política»
A pesar de la falta de
información sistemática, detallada y pública, solo apenas con lo reportado a la
FAO, o, más bien, a las estimaciones que esta organización tiene que hacer a
falta de datos exhaustivos que el país está en la obligación de rendir, sabemos
que la pesca venezolana está en declive. A pesar, también, de que la flota
artesanal ha crecido, las capturas totales han pasado de cerca de 500 mil t/año
en los 90 y principios de los 2.000 a unas 240 mil toneladas el año pasado
(MPPPyA dixit). De manera imprecisa
pero evidente, hemos visto la declinación de las pesquerías de sardina, del
esfuerzo de pesca desmesurado, sobre el tajalí, por ejemplo, para satisfacer un
mercado ajeno en detrimento de la imprescindible oferta que debería estar
disponible para cubrir las necesidades alimentarias de una población con un
alto porcentaje de desnutrición.
Hay, pues, un agotamiento patente
de las pesquerías tradicionales que operan en la plataforma continental a
relativamente baja profundidad, y, sin embargo, las políticas, al menos las que
se dejan conjeturar en las cuentas oficiales de las redes sociales, apuntan,
quién sabe cómo, al aumento de las capturas, al incremento de la producción
pesquera basado en un mayor esfuerzo de pesca, pero sobre caladeros y con los
medios que han sido tradicionales en nuestro país (menos la execrada pesca de
arrastre de media altura). En un contexto general de sobrepesca, lo que vemos,
lo que se nos anuncia y se nos promete son ferias, caravanas, operativos
puntuales y subsidios de probada inefectividad, en pompas populistas que son más espectáculo que gestión.
En contraposición, entre otras
medidas que deberían conformar una política pesquera integral, ya hemos expuesto, en entregas anteriores de este blog, la necesidad de identificar y evaluar nuevos
caladeros potenciales (pesca pelágica y demersal en aguas profundas de la plataforma
continental). Una medida de tal naturaleza supone, claro está, el desarrollo
y diseño de las pesquerías asociadas y, sobre todo, la profesionalización de la
actividad y de sus actores.
Así, pues, en respeto
de la tradición y costumbres, del conocimiento ancestral y arte asociado a la
carpintería de ribera, hay que profesionalizar la pesca en aras de su
eficiencia ecológica y económica y de la seguridad de su gente (las noticias recientes
hablan de demasiados casos de pescadores extraviados y/o fallecidos en las
aguas costeras del país).
Habría, entonces, que pasar de esto:
A esto:
Y a esto:
Dar ese paso implica que nuestros pescadores estén suficientemente entrenados en nuevos equipamientos y maniobras, en mecánica, estiva y conservación a bordo, uso de la electrónica para la detección, la comunicación, la seguridad y en la significación, para el oficio, de la ecología marina y la biodiversidad. Dar ese paso implicaría recuperar y reactivar los centros de enseñanza venidos a menos o desaparecidos y diseñar currículos adaptados a estas nuevas realidades; avanzar, finalmente, significaría EDUCAR, verbo clave e inapelable si es que aspiramos a tener futuro.
En principio, los
actores políticos, aquellos que, tras muchos años y todavía, detentan el poder
de cambiar las cosas, están allí para que su pasaje por esos cargos de
responsabilidad para con la gente y la sociedad dejen una marca de desarrollo y
de progreso… en principio…
Un filósofo
francés, Mauricio Blondel, decía que es imposible adoptar efectivamente una
actitud de abstención («hacerse el loco» y/o «pasar por debajo de la mesa») ...
pues uno es autor, tanto de lo que hace como de lo que deja... así no sea nada.
jueves, 23 de marzo de 2023
Cuando lo artificial no es tan inteligente
Esta vez no voy a escribir mucho. A veces ni siquiera quisiera tener que hacerlo para no divulgar -¡otra vez!- críticas y/o malas noticias, o más bien desearía hacerlo en modo exultante, satisfecho; pero es que, desafortunadamente, no encuentro motivo ni inspiración alguna para hacerlo en ánimo jubiloso.
Gracias a la imitación basta (adejtivo y no verbo) de la herramienta de Elon Musk (en la cual invirtió un millardo de dólares), OpenAI, y de la que se deriva ChatGTP, hoy, 23 de marzo de 2023, pude entrevistar a un personaje de disímil recordación, a pesar de que el dicho personaje falleció hace más de 10 años.
Cual ouija cibernética, hoy me serví de «Chatvez.com» para conocer la opinión del interlocutor aludido sobre el sector productivo, causa de nuestros desvelos: la pesca.
He aquí mis preguntas y sus respuestas:
jueves, 16 de marzo de 2023
Pescando en agua tibia
miércoles, 11 de enero de 2023
Ni siquiera en medio de la irracionalidad de la guerra...
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| Imagen: @MBLScience |
La imagen que encabeza este espacio fue divulgada en Twitter para nosotros por @CaribeSurOrg, a su vez extraída de un tuit de @MBLScience.
Haciendo una traducción rápida, el texto, presurosamente escrito a mano por «el último que se fue» a la intención de las fuerzas armadas estadounidenses, pide a estas no destruir el sitio y sus equipos, de manera de preservar la posibilidad de continuar con la investigación pacífica y la enseñanza que por más de 60 años ya acumulaba para la época el laboratorio de Biología Marina japonés de Tokio, ahora en manos de los ejércitos triunfantes… y así sucedió: la estación biológica fue resguardada y eximida de la destrucción global generada por aquel conflicto de escala planetaria que fue la Segunda Guerra Mundial.
Aun en medio de aquella locura de
destrucción y muerte, hubo un científico que pensó en un mejor futuro, y en que
este solo sería posible gracias a la Ciencia y a la Educación.
Por estos lados, en los que nos
jactamos de que nuestra última guerra fue hace más de 200 años, la destrucción,
sin embargo, sí se ha impuesto en tiempos modernos, y el equivalente criollo de la Estación de Biología Marina de
Tokio, el Instituto Oceanográfico de Venezuela, es hoy una ruina, consecuencia
de una guerra no declarada que se ha ensañado contra instalaciones y equipos, y
que ha significado un retroceso gigantesco para las Ciencias Marinas y las
ciencias en general, pues el IOV es apenas un ejemplo de la decadencia de la
Investigación y de la Educación toda en nuestro país.
Este año 2023 se inaugura en
Venezuela con reclamos de los docentes; con solicitudes de ayuda solidaria para
jubilados universitarios que malviven con pensiones humillantes; con
declaraciones de profesores aún activos obligados a la buhonería, a la docencia
de día y a la vigilancia privada de noche, a la fruslería laboral, para poder
alcanzar medios dignos de vida.
Reitero mi mensaje de notas
anteriores, donde expreso mi respeto y admiración por aquellos colegas que aun
perseveran a pesar de la debacle, pero he de decir que quizás les faltó algo…
nos faltó algo: poner una nota como la del científico japonés en las puertas de
nuestras instituciones, en los preludios de este rebato absurdo contra la
ciencia y el conocimiento que ya dura más de una década.
miércoles, 12 de octubre de 2022
Hoy, Día de La Raza...
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| Fotos: @ariana_agreda |
No creo que haya día más universal que el de La Raza, pues todo el mundo tiene una y, para desilusión de los huesos, que bien podridos estén, del Conde de Gobineau (el del «Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas») la Ciencia y la vida han mostrado cuán profundamente equivocados han estado los que han pretendido estas diferencias y se han sentido superiores o todo lo contrario, basados en su ubicación en un gradiente infinito de colores de piel, entre otras insensateces.
Pero, hoy, el tema no va de las culpas de Colón por nuestras actuales desgracias. Lo que pasa es que un 12 de octubre, pero de 1959, se inauguró el Instituto Oceanográfico de Venezuela, adscrito a la Universidad de Oriente y he aprovechado, pues, esta fecha aniversario del IOV-UDO para compartir una reflexión que, estimo, debería ser también objeto de nuestras consideraciones en tanto que colegas dedicados a las Ciencias del Mar en Venezuela:
Admiro el coraje de muchos de ustedes por persistir en el ámbito profesional, «a pesar de»…, pero a veces siento que esta frase entrecomillada comporta el riesgo de la resignación, que no de la conformidad, a la que nos puede obligar el legítimo esfuerzo que debemos hacer para sobrellevar nuestras vidas personales y familiares, en medio de esta cruenta situación que, casi literalmente, ha aplastado a nuestras universidades y centros de investigación.
Los profesores y científicos siguen en funciones «a pesar de», y esto es exhibido por algunos funcionarios como prueba de lo viva que está la Ciencia en el país y como logros de una gestión que en la realidad es solo propaganda y/o ilusión.
A pesar de los productos académicos de muchos de los que conforman este
gremio profesional, todos sabemos, sin embargo, que tales productos son mínimos e
insuficientes para sustentar adecuadamente la gestión de los recursos vivos
acuáticos y, en general, de los servicios ecosistémicos de los ambientes
acuáticos... y, en fin de cuentas, para decir que en Venezuela estamos haciendo ciencia con estándares adecuados.
Hoy, el IOV debería estar celebrando con orgullo, y quizás lo debería estar haciendo en el marco de un evento científico internacional convocado en Cumaná, en su sede de Cerro Colorado -que ya no existe- y con conferencias magistrales en el auditorio de la universidad -que tampoco existe-. Pero nada de esto es posible porque la destrucción se ha abierto paso franco sobre las infraestructuras, y la humillación sobre la entidad que para la sociedad representa su profesorado se ha convertido en la norma.
Este escrito ya va estando muy largo, pero largos también han sido estos tiempos de oscuridad donde los presupuestos universitarios son menos que una burla.
Invito a mis colegas, más allá de sus funciones y/o pareceres ideológicos, a reclamar sistemáticamente lo que es básico y esencial para la operatividad de nuestras instituciones: un presupuesto digno. Mientras tanto, si hubiera voluntad, se podría empezar con algo solventable en el tiempo que dura estampar una firma en un papel: el regreso de la LOCTI en su concepción original, como vía para reanimar a los laboratorios y aulas y para generar la inercia necesaria para recuperar y, además de edificios; instrumental; logística de muestreo; etc., redimir también nuestro orgullo y dignidad de ciudadanos.
Este día debería ser celebratorio. Mis disculpas, pues, por este texto sombrío, pero creo que la fecha lo ha ameritado. Ojalá que el próximo Día de La Raza, ya tengamos sólidas razones para empezar a festejar en todos los laboratorios marinos del país.
miércoles, 28 de septiembre de 2022
El cuarto de los espejos
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| Derrame petrolero en Bachaquero, Lago de Maracaibo, reportado hoy por @diodon321 (28-9-2022) |
| Convocatoria, para hoy, del Ministerio del Poder Popular de Ecosocialismo | . |
Ya deberíamos estar acostumbrados, que no habituados, a estas cosas que no son otras que rimbombancias. La conclusión no puede ser diferente cuando se da el hecho de que las dos imágenes de arriba corresponden a eventos simultáneos en el tiempo (hoy) y en el espacio (Venezuela).
Pero, ¡qué va! La reiteración sempiterna de declaraciones oficiales, que son solo y siempre planes, proyectos y promesas que no tienen correspondencia en la realidad -esa que, en definitiva, está hecha de los resultados de lo que hacemos o dejamos de hacer-, no logra que la inercia y la indiferencia se instalen en nuestros espíritus o que abandonemos la esperanza cierta de otras singladuras en un futuro no muy lejano.
'Vamos a hacer esto, vamos a hacer lo otro'; 'encender motores; formar comités, mesas, consejos y comisiones'… esas son las acciones preferidas de los funcionarios que, vistos sus frutos, parecieran deliberar en un cuarto de espejos en el que la imagen multiplicada de sí mismos cuenta por encima de la imagen real, aquella que representa lo que efectivamente está pasando afuera de ese recinto.
Bastaría apenas que estos servidores públicos se asomaran, solo un poco, y hacer una ligera presión
sobre una tecla para desplegar los enlaces que los refieran objetivamente a esa realidad…
Bastaría solo un «clic» aquí: https://clima21.net/informes/derrames-petroleros-en-venezuela-2016-2021/,
o aquí: https://acfiman.org/abundante-legislacion-no-se-traduce-en-soluciones-ambientales-adecuadas-ni-suficientes/,
para caer en cuenta de que evitar o reparar los daños de derrames permanentes
de hidrocarburos, o del avance desproporcionado de la deforestación, por ejemplo, no se
resuelve hablando con un reflejo ni administrando ilusiones.
Los grandes nombres de grandes hombres de la historia de la humanidad lo son más cuando sus reflexiones atraviesan el tiempo sin convertirse en anacronismos. Un personaje que viene muy al caso, dada la disciplina científica en la que descolló -la vida y su evolución-, Charles Darwin, dijo alguna vez: «Corregir un error es un servicio tan bueno, e incluso a veces mejor, que el establecimiento de una nueva verdad o hecho».
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