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| Imagen generada por ChatGPT |
Últimamente,
hemos sido testigos de una actividad frenética en las RRSS oficiales,
particularmente advertida por mí, dada mi deformación profesional, en las
asociadas al Ministerio de Pesca y Acuicultura y sus entes coligados.
Muchos
relatos heroicos en defensa de la patria hollada, en los que los pescadores han
sido particularmente épicos (¿?), en los que se renuevan las promesas de incrementos
ingénitos de los valores de producción de rubros pesqueros… lo de siempre, pues.
Pero me llama la atención un contenido de IG en particular, en el que, según lo
informa el funcionario declarante bajo acordes pronunciados de metal rock,
ordenado hace TRES AÑOS por el personaje que ahora se encuentra recluido en una
cárcel estadounidense, se ofrece, ahora sí, un diplomado (una graduación, una
certificación académica) para los muchachos pescadores, diplomado que cuenta
con tres fases: fase 1: «Desarrollo ideológico, conceptual de todo lo político
social en el marco de la revolución bolivariana»; fase 2: «Aspectos políticos
que se llevan adelante desde el ministerio…». Confieso que hasta aquí llegué…
no quise adentrarme más en el tenor de la fase 3, cuyo valor, si alguno (ojalá
que sí, aunque relegado al tercer lugar), queda abolido, anulado, sobre todo por
el de la fase 1.
Ora vez hay que decirlo: la
pesca es un oficio, noble como el que más, no la práctica de una fe que limita
el acceso a ese oficio solo a los iniciados y que excluye a los que no la
profesan. Combinar técnica y conocimiento con alguna forma de ideología es
sesgar las reglas que puedan regir la actividad, de manera que aquellos que
comulgan con alguna otra línea política, o con ninguna, son execrados y, en
consecuencia, privados de los beneficios de los que solo se regocijarán los
feligreses.
Otra
vez estos actores políticos, cuyo carácter interino es cada vez más claro,
intentando hacer proselitismo en favor de un movimiento gastado, roído por las
contradicciones de sus más altos representantes, ofreciendo, todavía, a estas
alturas de una ley liberal de hidrocarburos, de una amnistía general de todos
los presos políticos, más de ese identitarismo maldito que solo ha logrado
fragmentar y empobrecer a la sociedad… Otra vez estos actores que ya no logran
que la función circense capte la atención de la audiencia, y que entonces apelan a cualquier
recurso burdo, en la esperanza de que aun sea sugestivo.
Un
estimado colega me sugirió el título para esta nota, que es una referencia
teatral que significa que, si la función no va bien, «saquemos a los payasos»,
hagamos maromas para que la gente no se de cuenta de lo que realmente está sucediendo…
¿En serio piensan que esto todavía puede funcionar?

La pesca y la acuicultura del país merece respeto y soluciones reales, no propaganda.
ResponderBorrarMuy cierto. Gracias
ResponderBorrarBueno Pepe menos mal que está locura va de salida
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